10 mg de Primperan

Os lo digo desde ya: A los bebés y niños NO hay que darles Primperan. Es el mal. Sois lo peor si le dais Primperan. Ni 0,25 mg ni, por supuesto, 10 mg.

Pero resulta que en un momento de caos, nosotros… sí. Pausa dramática.

¡Le dimos Primperan al Sr. Natural!

Bueno, yo no, fue culpa del Sr. Moderno. Las lapidaciones, a la salida. Gracias.

Esto fue hace bastantes semanas, quería dedicarle un post para que nadie viva la misma aterradora experiencia de ser la peor progenitora del mundo y que el personal médico de toda tu ciudad te señale con el dedo al grito de “¡túúúúúú!”.

Así, que el Sr. Natural llevaba un día muy malo. Tenía mucha mucosidad, llevaba todo el día quejoso, y a última hora de la noche había vomitado 2 o 3 veces seguidas y en este momento de estrés, mientras yo intentaba quitarme la enésima capa de vómito, recogía las sábanas y el suelo estaba encharcado en jugos gástricos y algo de cena, apareció el Sr. Moderno con unas ojeras hasta el suelo y una jeringuilla de Primperan.

Ya vais imaginando la escena.

Mientras yo intentaba limpiarme, el Sr. Moderno cogió a un cansado y quejoso Sr. Natural y le dió la DOSIS. Mientras vi la jeringuilla, le pregunté si esa era LA dosis.

“Sí, sí”, me decía. “Es la jeringuilla llena.” Tengamos en cuenta el estrés.

Mientras, yo acababa de salir del pantano, al Sr. Moderno le consumía la duda. Y el Sr. Natural se quedaba dormido.

EL Sr. Moderno mira el prospecto y lee…

Dosis para bebés: 1 MG ¡UNO MILIGRAMO!

Aquí empezó nuestra mi carrera.

Seguimos estos pasos

1. Llamar a Sanitat Respon y explicar el caso a cribaje. “Bebé 16 meses, sobredosis Primperan”, fácil, ¿no?

2. Esperar a ser atendidos por un médico.

3. Llamar a toxicología.

4. Enterarnos que uno de los efectos secundarios es somnolencia.

5. Observar que el Sr. Natural estaba KO.

6. Seguir en espera del punto 2.

7. Usar otro teléfono para llamar a Santitat Respon y montar en cólera.

8. Ir a urgencias para entrar en observación, como nos habían avisado en el punto 3 y confirmados después del ataque de cólera.

En urgencias

Cargada con el Sr. Natural y una bolsa para pasar la noche, me planté en urgencias, preparada para pasar 12 horas en observación. Y justo en la recepción, el Sr. Natural se despertó y volvió a devolver.

Pasamos por la puerta grande. Ovación. Ovación.

Y entonces, empezaron las preguntas, porque dar Primperan es de ser muy malos padres: “Y tú, ¿dónde estabas?”, “Y ¿por qué le dió la medicación el padre?”, “Y ¿por qué le has dado Primperan?”, “Y ¿cómo es que tenéis Primperan en casa?” ya que todo el mundo sabe que el Primperan es peor que tener droga dura.

Cuando hacíamos la primera visita y le explicaba a todas las enfermeras y pediatra que nos rondaron lo que había pasado, el Sr. Natural volvió a vomitar. Que hasta ahí, lo tenía calculado, poque había llevado 2 mudas, pero no 3. Y, desde luego, lo que no había pensado era en llevar ropa de recambio para mi, porque soy tontalculo. Y en pediatría, algo de ropa para bebés tienen, pero ropa para progenitoras, no.

Lo más terrible del Primperan es que al bebé/niño le pueden dar espasmos. Y no es que “solo” le den, es que si le dan se queda así como con tortículis, clavado, y claro, todavía parece peor. Porque encima de darle un jarabe para que deje de vomitar (que es de mala persona), se te queda torcido y parece que lo hayas roto.

La observación en realidad, la hace el acompañante del menor. Y, de tanto en tanto, me venían a preguntar si yo veía “normal” al Sr. Natural. Y yo contestaba “Normal, normal, no. Está DORMIDO”.

Y me miraban como si yo fuera muy exagerada.

Durante un rato, se despertó y se puso a mover los hombros como siguiendo el ritmo de la música (pero sin música) y yo lo miraba de reojo. Y volvieron a preguntarme si lo veía normal y claro “no… sí… bueno, está moviendo los hombros…”.

Y me miraban fatal porque les hacía perder el tiempo.

El alta

A las 11 horas de estar allí metidos, a mi me dieron todos los males. Porque las urgencias de pediatría están en el subsuelo y estar allí, vomitada, atrapada, muy cansada y no-durmiendo en un sofá diseñado para que 100 años dure, pues a lo mejor, relajante no es.

Así que, pedí que me dejaran salir ya. “¿Qué le pasa al niño?”, me preguntó. Y yo contesté “A él nada, pero yo quiero que me extirpen la cabeza me encuentro muy muy mal”, la enfermera me miraba encantada de la vida “¡Ah!, pues aviso a la pediatra y en seguida te da el alta”. Muchas gracias por ofrecerme un gelocatil. Ah, que no me lo ofreció, pues vaya.

Y vosotras ¿habéis pasado 12 horas bien majas en urgencias?

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