Enero superado

Uno de los retos de este 2018 es celebrar los pequeños logros. Y puedo decir orgullosamente que ¡hemos superado enero!

Y como lo importante es celebrar, vamos a repasar:

¡Nuevo blog!

¡Ué! Nueva imagen, nuevo nombre y hosting propio. Ya has visto el nuevo diseño, solo queda que lo disfrutes.

Era algo pendiente, cada año iba sumando el reto y me decía que este año me tomaba el blog en serio, pero se acaba el año y no.

Fuera por trabajo, porque por no dormir me quita el humor, por la falta de energías, por que cada vez que abro el portátil alguien (random) se pone a llorar, porque no sé qué ponerme a escribir… siempre había una excusa. Bien sabido es que como estoy buscando trabajo nuevo, ahora puedo organizarme mejor, pero al blog le hacía falta esta actualización para adaptarse a los nuevos tiempos y darle más empuje.

Y si sois nuevas por aquí… ¡Hola! Tenéis un resumen de estos tiempos pasados en nuestra bio. Por cierto, que si véis fallos estaré encantada en que me los reportéis porqué estoy aprendiendo mucho a base de bugs y plugins.

Como decía en los retos, hay que aprender cosas nuevas.

¡Menos residuos!

¡Ué! Seguimos el reto de generar menos residuos, en Instagram pudisteis ver el cepillo de bambú de Rebellum.

Hace meses compramos el primer cepillo de bambú de la casa. Fue para el Sr. Oh!, porque el mister huevos de oro nos hacía la cobra para lavarse los dientes. Vió este de bambú y se enamoró. Fue una fantástica excusa para mejorar su hábito, porque era un cepillo “especial”. Entonces pensé, por primera vez, en lo que supone un cepillo de plástico.

Cuando encontré este de Rebellum, que además tiene carbón activado, ideal para blanquear, me decidí a probarlo. Lo que no me esperaba era la curiosidad que genera el tema.

La textura del cepillo es curiosa, sobretodo la textura del bambú, pero no es algo insoportable, a mi parecer. Las cerdas también dejan una sensación diferente y muy agradable. No sé si tiene algo que ver que yo hace más de un año eliminé los dentifricos comerciales y uso un aceite con varios ingrediente como el sésamo y el mentol.

Y hasta aquí el espacio no-patrocinado por mi dentista.

También nos liamos con un cultivo casero de setas shiitake. Habéis visto alguna foto en stories pero creo que no hay ninguna en mi feed.

No sé si fue buena idea, primero porque en invierno nuestra casa es bastante cálida y seca por todas las calefacciones que se encienden en el edificio. Segundo porque me parece que este cultivo es más delicado que el de otras variedades. Así que antes de que se acabase la promo 2×1 de Resetea y compramos dos caja más, pero esta vez de gírgola o seta ostra. Ahora hay una con 6 euros de descuento por si queréis aprovechar.

Lo magnífico de estos cultivos es que cuando ya no pueden salir más setas del sustrato, lo puede usar para las plantas de casa.

Espacio no-patrocinado por ninguna seta.

¡Estos pelos!

¡Ué! Me hice un arreglo en mi loca melena. Y encima me compré un labial. Di-vi-na.

Era algo que me debía. Ir a la peluquería y que me arreglaran el destrozo de mi últim aventura. Si algo no saben hacer los peluqueros es tratar el pelo ondulado natural. Les da miedo y te lo alisan sí o sí. Esta vez no fue diferente. Pero sirvió para igualar mechones.

Además, me dí otros caprichos. Desde que compré mi última base, estaba muy arrepentida de la adquisición. Esta base era mi primera bb cream y olía a rayos, la textura en la piel me resultaba muy desagradable y al extenderla quedaban brochazos. ¡Parfavar, qué mal! Cuando fui a comprar una base nueva, ya fue con intención de dejarme seducir por mi primer labial, en años. Y salí con un servicio de maquille de regalo donde me taparon las ojeras. Fetén. Claro que las dos potingas me costaron un riñón.

Aprovecho el momento para recordaros la serie de posts “Cómo se cuida una orco” en la pestaña superior de Vida Moderna.

Conclusión

Los meses de enero siempre son una cuesta arriba. A veces, no tanto por los gastos de las Navidades, como por que emocionalmente nos enfrentamos a una página en blanco.

Saber encontrar pequeños detalles que nos aporten alegría es un arte.

Y vosotras, ¿que habéis conseguido este enero?

4 comentarios Añade el tuyo
  1. ¡Enhorabuena por tus logros! Yo también tengo un cepillo de bambú, aunque creo que el mío es de una marca un poco más dudosa porque las dos o tres primeras veces que te limpias los dientes sale un “suquillo” negro y pierdes de 3 a 7 cerdas por el camino. Pero eh, pasado este primer WTF inicial va genialísimo.

    Yo en enero conseguí un nuevo trabajo, permanente y de jornada completa. Empecé ya en febrero (el lunes fue mi primer día) pero tuve la entrevista e hice los trámites en enero, así que cuenta xDDD Será un reto un poco durillo pero se va a superar un día a la vez y luego a fin de mes va a ser un WOOOHOOOOHOOOOOOOOO!!! porque voy a cobrar mucho más que con el trabajo que tengo ahora (¡adiós, créditos! ¡hasta la vista, hipoteca!).

    1. Hace más de un año que uso el aceite dental de Ringana, siempre lo he comprado usando las promos del Calendario de Adviento o de verano y así ahorro un poco. Pero, cuando acabe el que tengo en uso, me paso a una pasta de coco y carbón activado de Rebellum (compré todo junto), para ver la diferencia.

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