La maldición de la Mantita y Peli

Voy a hacer un paréntesis en el post que estaba escribiendo para narrar una distendida anécdota, que ilustrará el poder que tienen tus descendientes sobre tu terrible destino.

La maldición de la Mantita y Peli

¡Chan, chaaan, chaaaaaaaaaan!

Desde que nació el Sr. Oh, con cierto margen de error pues se puso en plan incordioso a partir de los 4 meses de vida. Lo de la manta y peli pasó a ser un difuso recuerdo muy lejano.

De vez en cuando leíamos gente por Twiter que decía hacer una tarde de “mantita y peli” y nosotros nos mirábamos y ¡ja! sabíamos que estaban fardando, como quien dice que se ha pasado la noche en un hospital abandonado, por impresionar.

Sin embargo, este fin de semana teníamos la oportunidad de dejar a los herederos con los Srs. del Pueblo.

TODO.

EL FIN.

DE.

SEMANA.

Obviamente, nos lanzamos de cabeza. Íbamos a ir a Gracia, pasaríamos por el evento de LadyLoquita, iríamos a comer, unas compras por el centro y para casa a ver una peli. Porque ganamos un cupón para una peli en HD en Rakuten TV. Y estas cosas no se desaprovechan.

Entonces, nos dimos cuenta.

Oye, que eso de ver una peli en casa ¿no es aquello de “mantita y peli”? Carita de pánico a lo Munch. ¡Qué fuerte! ¿Qué nos íbamos a sentar en el sofá e íbamos a ver una peli? Y hace fresquete estos días. Lo mismo nos tapábamos con una… espera, espera… ¡manta!

Tan felices que nos las prometíamos, no sabíamos que el destino tenía otros planes para nosotros.

El plan empezó tarde, que en este punto algo tendríamos que haber sospechado. Llegamos a Gracia tarde, con esa sensación de que ya daba todo igual porque habíamos perdido la mañana y había que ir corriendo para recuperar minutos. Porque vivimos traumatizados con unos descendientes que nos hacen ser los primeros en llegar y los primeros en irnos. Ahí estábamos. A la 1:30 de la tarde. Y nosotros sin saber dónde íbamos a comer.

Un locurote, oigan.

Pero comimos. Y entonces se nos siguió haciendo tarde. Por si dudábamos que la cosa podía salir como  queríamos. Todavía teníamos que hacer las compras del centro. Y veíamos como la peli y la manta se alejaban en el tiempo. Y teníamos otro evento al que ir. Y se nos siguió haciendo tarde. Y la peli se desdibujaba en el horizonte. Y la ciudad colapsada. Y teníamos que volver andando a casa. Y nos paramos a cenar, vale solo eran las 8 pero estábamos hambrientos y cansados. Y la peli pasó a ser un “bueno, pues otro día”

Entonces llegamos a casa. Pero ¿y nuestra peli? Ya era un tema de orgullo. Queríamos la manta y peli.

Empezamos a ver la peli. Empieza la acción en el presente. Se traslada a un pasado épico. Pero se nos cerraban los ojos de sueño. La protagosnista se maravilla por primera vez con Londres. Dejamos la peli para mañana.

Y el mañana era domingo, claro. Hay que aprovechar el domingo. Salimos a hacer cosas por el barrio. Y la peli se volvió a alejar.

Acabamos comiendo fuera y lo que iba a ser ver la peli con el vermú, se convirtió a ver la peli merendando. Nuestra protagonista se hace valer en una pelea de pub. Pero a media merienda llegaron los herederos, con todas las ganas de hacernos saber que dejarnos en casa de los abuelos, pues que nos iba a costar caro.

Pasó la tarde y la cena.

Conseguimos que se fueran a dormir.

Seguimos viendo la peli. La II Guerra mundial en todo su apogeo bélico. El Sr. Natural se iba revolviendo en la cama. Párabamos peli. Volvíamos a arrancar. La protagonista descubre que los seres humanos de sexo masculino le hacen tilín. Volvía a despertarse. Se quejaba. Volvíamos a poner la peli. A la protagonista la embarca la explosión épica del final épico en la batalla épica.

Ya está, solo quedaban 10 minutos de peli. La protagonista se despide del recuerdo del amado.

7 minutos. La protagonista sonríe.

5 minutos. La protagonista abre el ordenador para redactar un email.

2 minutos. El Sr. Natural se despierta a máximo volumen.

A la mierda la peli. Hombreya.

Y así me quedé. Compuesta y dando la teta.

Las 48 horas de la peli han caducado y yo me he quedado sin saber qué le pone en el email a Mr. Wayne. Ya sabíamos nosotros que esto de la manta y peli no podía ser verdad.

Y vosotras ¿os creéis lo de la manta y peli?

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