Visitamos a Trix en CosmoCaixa

[Entrada rectificada]
Hace un par de semanas tuvimos la oportunidad, la conjunción astral y las entradas para CosmoCaixa y ver, por fin, a Trix. Una Tyrannosaurus rex, que después de visitar la exposición, descubrimos que tenía una mala hostia de la leche mucho carácter.

Todo pasó un sábado, teníamos un lío tremendo en casa y el plan era pasar la mañana a solas con el Sr. Oh porque se muere de celos se lo merece. Al primogénito le apasiona tocar botoncitos y ahora le entusiasma observar el movimiento.

La exposición de Trix nos pareció la excusa perfecta, tener las entradas gratis ayudó bastante.

La exposición

Como os comentaba al principio, Trix es una T Rex, mejor dicho, su esqueleto y está muy bien conservado. No solo bien conservado, es excepcionalmente completo. Uno de los 3 más completos del mundo y sus huesos no se han deformado. Vamos, que esta T Rex es una badass madafaca que ha superado el tiempo y el espacio. Get over it, Doctor.

Hay que bajar a la planta -5, dónde está la exposición permanente y unas escaleras nos llevan a este entre-nivel superior. Nada más acceder, encontramos el esqueleto en cuestión y un pequeño fondo ilustrado, a la derecha, que pretende jugar como un diorama. Todo rodeado de extensa información.

La exposición contaba, además, con unos interactivos chulísimos que se encuentran al fondo, en secciones individuales, que pretenden profundizar en varios aspectos de su entorno y su vida.

E insisto en las malas pulgas de la amiga porque visitando la expo descubrimos, gracias al interactivo de un informe médico, que tenía una cicatrización en el costado, la mandíbula herida y una osificación en la cola, lo que significa que probablemente sufrió una fuerte infección.

Pues eso. Una badass.

Nuestra visita

Nos lo pasamos genial. Como siempre que vamos al CosmoCaixa. Sin embargo, nada más llegar, nos acojonamos un poco, porque en lo que no pensamos es que, efectivamente, era sábado y toda la Barcelona de menos de 13 y sus respectivas familias estaban allí metidas.

Sabréis que “gente más descendiente intenso” no es bien. En la cola intenté disuadirlo, pero si le damos un plan al Sr. Oh, él se monta su estructura de como va a ser el día y sacarlo de ahí es imposible.

Ciertamente, la parte del museo estaba muy transitable. Pudimos repasarla de punta a punta varias veces, que es lo que más le gustó al Sr. Oh. Convencerlo para subir a ver a la dinosaurio en los momentos que veíamos menos gente, fue ardua tarea.

La experiencia en la exposición temporal de Trix, que a esto veníamos, fue bien sin llegar a espectacular. Estaba llena; y llena de niños; y llena de niños liberados que ni la novia del Grey ese. Los padres los habían dejado trotar como locos porque los interactivos y los dinosaurios excepcionales, ya se sabe, son de niños y se pueden usar a porrazos.

Por otra parte, la zona está bien distribuida, la información en cantidad correcta y redactada for dummies. Los interactivos, que ya sé que lo he repetido varias veces, sí ¿y qué?, estaba bien planteados.

A demás del informe médico, en mi deformación profesional se me cayó la baba; había varios más. Uno de ellos era una bicicleta que te permitía experimentar el movimiento y la velocidad máxima* alcanzada por un tiranosaurio adulto. Otro para pintar sobre pantalla digital. Un audiovisual sobre la excavación. Una báscula en la que te tenías que subir con todos los que se pudiera, para igualar el peso de Trix (en vida). Y más. Variedad y experimentación. Nos gusta.

(*)Spolier: Poca velocidad.

El punto conflictivo: El interactivo en el que se pinta virtualmente un T Rex con unas pistolas de spray de motivos y colores. Solo hay 4 sprays y la pantalla mide unos 3m de largo por 1,60m de alto. Los sprays se tienen que recargar porque simulan que se quedan sin tinta, o eso pensaban los niños, en una de las cargas un niño más mayor le quitó el bote a nuestro descendiente y hubo un momento de tensión. Hay que tener muy malababa porque este interactivo es un foco de niños y cuando la diseñas ya sabes que con ese tamaño y 4 botes, con la afluencia de un sábado en la mañana se va a liar. Y se lió.

Unos 30 niños luchaban y gritaban simultáneamente por los botes y el Sr. Oh! en estas situaciones se hace pequeñito, no entra en la melé y ni se defiende. Lo solucionamos con un spray que nos cedió otro niño, gracias majo porque nos salvaste de un pollo épico, pero el padre de que se lo quitó en primer lugar lo vió todo y se dedicó a mirar para otro. Mucho drama. Si me estás leyendo, que sepas que el Karma siempre vuelve, campeón.

Comer: La cafetería está en la planta -1 y se llena rápido. Subir y bajar de nuevo os puede quitar un tiempo valioso si quieres aprovechar esos minutos en los que hay menos afluencia. Y ya sabemos que el descendiente promedio tiene hambre cuando menos te lo esperas.

Mi recomendación para niños intensos en particular es valorar bien el día y la hora para ir. El Sr. Oh! se lo pasó muy bien, pudo experimentar y tocar botoncitos, en parte porque se pone firme y de ahí no lo saca nadie. Incluso hay botones que intenta esconder con la mano para que nadie los toque a media acción porque entonces no le sirve y quiere volver a empezar.

Y vosotras ¿sois de dinosaurios?

Más info en tyrannosaurus rex expo.

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Icon: Tyrannosaurus Rex by Erik Kuroow.
Entrada no patrocinada ni nada de nada.

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