101 maneras de trolear

Seguimos troleando a la humanidad.
La primera parte aquí.

Ya expliqué con anterioridad que el sr. Oh es un rubio de ojos azules. Sin embargo, el sr. Moderno y servidora no.

Hasta los ovarios me tenía una vecina a quien cada vez que nos la encontrábamos miraba y gorgojeaba sorprendida “¡Es rubio!”. Sí señora, es rubio.

Un día me pilló de malas, con toda la familia, esperando el ascensor, y volvió a gorgojear “¡Es rubio!” mientras miraba de reojo al sr. Moderno, quien no solo es muy moreno, sino que está calvo se rapa. Así que aproveché ese instante para decir “Es que el sr. Moderno se tiñe, pero en realidad es muy rubio”.

La pobre mujer estuvo un rato mirando la cabeza del padre de la criatura, dudosa, hasta que llegó el ascensor y cada uno se fue para su lado.

A la obre mujer se le quedó esta cara.
A la pobre mujer se le quedó esta cara.

No nos la hemos vuelto a encontrar.

Y vosotras ¿qué pensáis? ¿rubia de bote, chocho morenote?

19 comentarios Añade el tuyo
  1. Nos pasa lo mismo! Es que de muy peques los padres éramos muy rubios y parte de la familia del padre es pelirroja. Pero nosotros ahora somos dos castaños bien marrones. Y la niña es bien rubia, media rojiza al sol. Las caras que recibo… ufffffffff

    1. Pues lo mismo por aquí, de pequeños castaño claro el sr. Moderno y yo rubia, pero parece que debemos ser bichos raros y al común de los mortales esto no les sucede. Ahora, cuando te miren con esas caras les dices que te tiñes ¡y listos!

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