Accidente en bicicleta

Las bicicletas son un gran invento, pero no me gusta tratarlas como juguetes. Cuando el Sr. Oh tenía 2 años y medio sufrió un accidente yendo en bicicleta. No fue culpa de la bicicleta, haciendo el loco y sin casco, sinó que fue un accidente por el mal estado del suelo.

Hay 3 fechas en el año en la que practicamente no hay servicios en ningún sitio del mundo occidental: el 1 de enero, el viernes santo y el 31 de diciembre.

Esto pasó una tarde de jueves santo, por la tarde, cuando todo el mundo salía de trabajar y nos encontramos con varios centros médicos y dentistas que nos dijeron, por teléfono, que lo sentían pero que si no llegábamos antes el cierre, no nos esperaban.

Os voy a hacer una dramatización de qué y cómo pasó.

Jueves tarde (no es festivo en Cataluña).

Lalalalaaaaaaaa. Solecito. Calle. El sr. Oh en bicicleta llegando a casa del los Srs. del Pueblo.

Vado del mal. Castañazo.

Buaaaaaaaaa. Buaaaaaaa.

Sangre. Lágrimas. Un incisivo girado.

Corre corre corre.

Buaaaaaaaaa. Buaaaaaaa.

El Sr. Natural se queda con los Srs. del Pueblo.

Corre corre corre hacia el hospital.

Whatsapp. SOS, necesito un dentista.

Buaaaaaaaaa. Buaaaaaaa.

Personal inútil. Enfermera pediátrica salida del averno “¡¡¡¡¡Niñooooo, tómate el apiretaaaaaaaaal!!!!!”.

Buaaaaaaaaa. Buaaaaaaa.

Pasan las horas.

Buaaaaaaaaa. Buaaaaaaa.

El diente girado se va resbalando de la encía.

El sr. Oh ha dejado de sangrar, nos dan el alta.

Oye, parece que el otro incisivo también está mal, ¿no?

Llegamos a casa.

Buaaaaaaaaa. Buaaaaaaa.

Llama que te llama a todos los dentistas de guardia.

Buaaaaaaaaa. Buaaaaaaa.

El sr. Oh se debate entre el dolor y las ganas de comer. Al final se duerme sin comer.

Dormimos lo que podemos.

Buaaaaaaaaa. Buaaaaaaa.

Vamos al dentista de urgencias que está dispuesto a valorar si el diente se puede salvar.

Buaaaaaaaaa. Buaaaaaaa.

Buaaaaaaaaa. Buaaaaaaa.

Radiografia.

Buaaaaaaaaa. Buaaaaaaa.

Buaaaaaaaaa. Buaaaaaaa.

No se puede salvar.

Anestesia.

Buaaaaaaaaa. Buaaaaaaa.

Buaaaaaaaaa. Buaaaaaaa.

Buaaaaaaaaa. Buaaaaaaa.

Menos mal que tengo un regalo en la recámara. Parece que el sr. Oh va a conocer al Ratoncito Pérez antes de tiempo.

“Mama, ya no me duele. Quiero un helado de limón”.

Ahora el sr. Oh es conocido como el sr. Mella-oh.

Y vosotras ¿cómo lleváis las visitas al dentista?

4 comentarios Añade el tuyo
  1. De lo malo malo, ha conocido la emoción del ratoncito antes de tiempo, porque hay una edad en la que todos están como locos porque se les caiga un diente. Y oye lo gracioso que debe estar melladito.
    ¿Todo bien? Un besote.

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