El Control Parental no te hace mejor padre

El auge tecnológico que vivimos ha hecho que salten las alarmas sobre el uso de los niños de tablets y móviles con acceso a Internet. El uso de la red puede ser positiva pero no toda la información puede ser adecuada para ellos. Por eso, para muchos padres y madres, el Control Parental puede parecer la solución a todos los problemas.

Generación táctil y nativos digitales

Los que nacimos entre el 1981 y el 1993 somos considerados ya nativos digitales, claro que depende del entorno y las condiciones en las que hayamos crecido, pero los millenials somos los padres de la Generación Táctil, que son los nacidos a partir del 2010. En este entorno, nuestros herederos están creciendo con tablets, smartphones, portátiles, auriculares inalámbrico, wearables y otros gadgets, en su día a día. Sus recursos son ilimitados en comparación a otra generaciones y los progenitores observamos este fenómeno con cierta normalidad y, simulátaneamente, con cierta desconfianza. Porque mientras con Internet lo tenemos todo al alcance de la mano el cyberbullying, los trolls y el grooming forman parte de nuestras pesadillas.

Negarse a permitir el acceso a ordenadores y teléfonos a las descendencias puede parecer la solución más rápida. Pero igual que la generación Millenial hemos encontrado en la tecnología las herramientas para satisfacer nuestras expectativas. Los Táctil se lanzan a un mundo mucho más competitivo y complejo donde el uso de esas herramientas es tan básico como sumar 2 + 2. Entonces, bloquear el acceso a las mismas herramientas que tenemos sus predecesores puede no resultar la mejor idea a largo plazo.

El Control Parental

Esta herramienta forma parte de nuestras vidas desde el principio. Sea porque no te dejaban poner ciertos canales de TV en tu casa durante tu tierna infancia, sea porque al teléfono fijo le pusieron un candado para que no llamaras a tus amigas o sea porque, cuando tuviste tu primer teléfono móvil, te encontraste la agenda restringida por tus padres; siempre hemos sufrido este protocolo paterno.

Hoy existen cientos de herramientas y apps de Control Parental que hacen la misma función: dan el control a los padres sobre el contenido que pueden consumir sus hijos. Esta protección se puede aplicar en remoto, para mayor comodidad cuando los niños o los padres no están en casa juntos.

Cómo funciona

El funcionamiento es sencillo: Se descarga una aplicación al dispositivo, se crea una cuenta y se establecen los parámetros básicos de seguridad como palabras clave que se desean bloquear o páginas específicas que no se consideran aptas. Con esto la descendencia puede navegar de forma controlada.

Opciones del Control Parental

  • Control web: Para bloquean completamente el acceso a sitios web, incluso en los resultados de Google.
  • Control de aplicaciones: Se limita el acceso a ciertas aplicaciones móviles, incluso para controlarlas compras y evitar sustos.
  • Bloqueo de llamadas: Bloquea el acceso a llamadas de números desconocidos.
  • Geolocalización: Gracias al GPS, se puede conocer la ubicación en tiempo real de tus hijos, en remoto.
  • Botón de Emergencias (112): Un “botón del pánico” puede llamar directamente al servicio de Emergencias.
  • Tiempo de uso: Esta herramienta ya está instalada nativamente en muchos teléfonos, limita el tiempo de uso de las aplicaciones que elijamos.

Educación y comunicación

Puede parece que este control sobre el tiempo de uso de los teléfonos, tablets y ordenadores sea la solución ideal. Y hay muchas voces que van a defender estos programas, pero más necesario que proteger es educar y comprender que los programas de protección parental no son mágicos. El Control Parental demoniza Internet.

Lo que se prohibe suele derivar en una búsqueda insaciable de todos los caminos para conseguirlo. Lo más importante es fomentar con tus hijos un mayor nivel de consciencia, y estas apps solo bloquean el uso, permitiendo que los niños imaginen mucho más de lo que realmente es. Antes de usar el Control Parental en niños, es ayudar a entender que hay situaciones peligrosas para ellos y que tengan una experiencia segura de forma consciente.

En lugar de usar apps de Control Parental, empieza por fomentar la comunicación, hablarles abiertamente de temas delicados adaptando explicaciones que puedan entender, mostrarles cómo bloquear contenido que les haga sentir mal y enseñarles a denunciar y bloquear usuarios que no sean de su confianza.

Y, por supuesto, si no te apetece o son temas incómodos para ti, puedes recurrir a estas apps siempre que sepas que eso el control parental no nos va a evitar preguntas incómodas.

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