No soy una unicornio (II)

Afortunadamente, avanzan las semanas y a medida que mi barriga crece se hacen patentes síntomas del embarazo que son topicazos y yo sigo sin ser una unicornio.

En la primera parte, descubría que algunos símptomas que esperaba que fueran ciertos con todas mis fuerzas, promesas del embarazo que son falsos. Aquí vengo con 3 síntomas que esperaba que fueran falsos y no lo son.

3 símptomas del embarazo.

Todo es muy dramático para las que no somos unicornios ©hipsterbebe 2014
Todo es muy dramático para las que no somos unicornios ©hipsterbebe 2014

Rompiendo mitos, acercado el embarazo real.

Hoy tenemos: uñas que se rompen, encías que sangran y cabezas volátiles.

Uñas que se rompen.

Dejad que os ponga en antecedentes.

Antes del embarazo tomaba aceite de onagra. Comencé a tomar las perlas porque mi doctora – una doctora con todos sus años de carrera, de interna y de especialización – me lo aconsejó para regular los dolores de la mesntruación. Después descubrí que es de esas cosas que son buenas para todo: Fortalece el pelo, las uñas, las mucosas digestivas, las articulaciones… Tiempo más tarde descubrí que también era una ayuda al organismo de la mujer cuando se busca un embarazo, pero no está recomendado durante el mismo. Así que cuando supe que estaba embarazada dejé de tomarlo.

Había oído que las uñas se debilitan con el embarazo y para mi ignorancia absoluta pensaba que esas cosas en realidad no pasaban. En mi caso, las semanas que siguieron desde que dejé la onagra no noté nada radicalmente diferente. Supongo que, tras años y años de onagra, mi cuerpo tenía reservas, pero en pocas semanas las reservas se agotaron y acepté que no era un mito. Romperse una uña suena a frivolidad, pero lo cierto es que se rompe una uña, luego otra, y otra. Y las uñas rotas se engachan con la ropa, se rompen más y me da dentera.

La única solución que he encontrado hasta que pueda volver a tomar el aceite, al que volveré, es pintarme las uñas. Con una capa de pintura los golpes se los lleva el esmalte y mis uñas duran un poquito más, que no significa que duren mucho.

Encías que sangran.

Es un síntoma común en las embarazadas. A mi me han sangrado menos que nada, pero como se tratar de quejarse y dramatizar la situación, pues a ello me dispongo. Hay gente a quien le sangran un montón, así en plan gore. Avisadas quedáis.

El horror en la boca, las encías irritadas y es lavarse los dientes y ver un espectáculo rojo. Ya quisiera R.R. Martin algo así para sus libros.

Cabeza volátil.

La niña bonita. El mito de los mitos. Tener la cabeza en otro sitio, eso que parecía una exageración, un hecho llevado a más por el boca oreja. ¡Pues no! Real como la vida misma, experimentado en mis propias carnes.

Ejecutar la acción “rellenar vaso” desde “botella de Coca-Cola sin cafeína” hasta “vaso con hielo y limón” antes del embarazo me costaba 5 segundos, en el punto en que me encuentro ahora me cuesta 15 minutos y lo hago mal. Me distraigo con la etiqueta, con la forma del limón, con lo graciosos que son los hielos redondos, con la forma que tienen las burbujitas de subir, con los zapatos de la camarera, la silla que cojea…

En resumen, que sigo sin ser una unicornio. Ni con los primeros 3 mitos rotos ni con los segundos 3 símptomas confirmados.

Y vosotras ¿con cuál de estos síntomas os quedáis?

0 comentarios Añade el tuyo
  1. ¡Tres de tres! Las uñas de momento aguantan, pero en el embarazo de L fue un coñazo total, estuvieron rotas durante meses. Yo por si acaso ya me las voy pintando (es una buena solución, aunque a mí el esmalte me dura dos telediarios). Las encías sangrantes también, poco pero ahí están. Y la cabeza volátil… pfff. El otro día hice un café y cuando lo eché en la taza era sólo agua caliente. Y ayer mismo me serví un vaso de gazpacho por toda la mano (menos mal que era gazpacho y no sopa de fideos). No es que fuera yo muy espabilada de natural, pero lo del embarazo es mortal xD

    1. Jajaja, yo no sé como coordinamos 2 cosas a la vez. Dice el sr. Moderno que nos hemos vuelto hombres: solo podemos hacer las cosas de 1 en 1.
      El esmalte no dura nada, pero al menos es un apaño hasta que alguna iluminada del mercado saque algún invento maravilloso.

  2. Jajaja. A mí también me sangraban las encías, ¡mucho! Y al final del embarazo la nariz, me pasó en la bañera y me asusté muchísimo, el agua estaba toda roja y no sabía de dónde salía la sangre… Imagínate. Eso sí que era de película, pero de Tiburón

    1. ¡Qué mal rato! Porque además, tiendo la cabeza en otro sitio no te pararías a pensar que te salía de la nariz. Lo dicho, ni mafias Tarantineras ni Tiburones ni nada, embarazadas con encías inflamadas, eso sí que mete miedo.

  3. Lo de perder la cabeza lo noté muchísimo. Es horrible no poder hacer las tareas más sencillas. Lo de las goreencías me venía de serie, me apunto a la idea de la peli con Tarantino! Animos con los achaques embaraciles!! Ya va quedando menos.

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